El registro y los papeles, lo primero
Pregunta en tu ayuntamiento y en la consejería de sanidad de tu comunidad qué trámite te corresponde como empresa alimentaria. Puede que alguien de inspección pase a ver o llame para preguntar cómo almacenas el producto.
Revender productos de marca cerrados es el camino sencillo. Si horneas o reenvasas golosinas a granel, pasas a responder del etiquetado de alérgenos y de la higiene, y la inspección mirará tu cocina con lupa.
Guarda un registro básico del origen de cada lote, con la factura del proveedor. Si retiran un producto del mercado, sabrás al momento a qué pedidos fue.

















